Como tener PACIENCIA con niños HIPERACTIVOS

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La paciencia es una herramienta esencial en la crianza de niños con TDAH. En momentos de tensión, reaccionar con rapidez y alzar la voz suele empeorar las cosas: el niño se altera más, la situación se desborda y el ambiente familiar se enrarece.

Este artículo ofrece estrategias prácticas para regular tus propias emociones antes de volver a atender a tu hijo, fomentar una comunicación positiva y ayudarle a comprender las normas y consecuencias de sus acciones.

IMPORTANCIA DE LA PACIENCIA  

Mantener la calma no es solo un acto de tolerancia; es una forma de enseñar autocontrol y empatía. Cuando los padres responden con serenidad, reducen el nivel de estrés en el hogar y ofrecen un modelo de conducta que los niños con TDAH pueden imitar. Además, la paciencia permite establecer un entorno donde los menores se sienten seguros para expresar sus emociones y aprender de los errores sin miedo a la explosión de enojo de un adulto.

Esta confianza fortalece el vínculo padre-hijo, favorece la autoestima del niño y contribuye a un manejo más efectivo de sus impulsos. A largo plazo, la práctica constante de la paciencia ayuda a la familia a desarrollar rutinas más estables, disminuye los enfrentamientos diarios y promueve una convivencia respetuosa.

  1. TOMAR DISTANCIA Y CALMARSE  

A veces, durante un conflicto, la única forma de evitar que la situación escale es crear un espacio temporal. Alejarse unos minutos de la tensión permite respirar con profundidad, enfocar la mente y recuperar la capacidad de responder de forma constructiva. Puedes ir a otra habitación, cerrar la puerta y practicar técnicas sencillas como la respiración diafragmática: inhala contando hasta cuatro, retén el aire dos segundos y exhala contando hasta seis.

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Otros métodos útiles son la meditación breve, la visualización de un lugar tranquilo o ejercicios de estiramiento suave. El objetivo no es ignorar al niño, sino reducir el nivel de activación emocional antes de retomar la interacción. Al regresar, tu energía será más apacible, tus palabras menos impulsivas y tus acciones más coherentes. Este descanso también le muestra al niño que reconoces tu límite y estás dispuesto a gestionarlo con responsabilidad.

  1. ESCUCHA ACTIVA Y VALIDACIÓN EMOCIONAL  

Muchas veces los niños con TDAH no disponen del vocabulario o la madurez para describir lo que sienten. Crear un momento de escucha profunda implica sentarse a la altura del menor, establecer contacto visual y demostrar interés genuino.

Frases como “Entiendo que te sientas frustrado” o “Cuéntame qué pasó” invitan a nombrar emociones y a sentirse acompañado. Validar no significa aplaudir conductas inapropiadas, sino reconocer el malestar subyacente que las motiva.

Por ejemplo, un niño que rompe un juguete puede estar manifestando ira o ansiedad; al escucharlo, descubrirás si necesita ayuda para gestionar la rabia o refuerzos para su autoestima. Esta práctica refuerza la conexión emocional, disminuye la resistencia a las normas y facilita la posterior aplicación de límites, ya que el menor se siente comprendido.

  1. RESPONDER AL “¿POR QUÉ?” DE FORMA CONSTRUCTIVA  

La curiosidad de preguntar “¿por qué?” es una oportunidad de aprendizaje. Explicar las razones detrás de cada instrucción —y las posibles consecuencias de no seguirla— ayuda al niño a conectar hechos y emociones. En lugar de imponer una orden sin más, dedica un momento a describir escenarios: “Si no guardas tus juguetes, podrían dañarse y te entristecerías al perderlos” o “Si interrumpes constantemente, perderás información importante y tus compañeros se molestarán”.

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Este enfoque enseña a relacionar causas y efectos, fomenta la asunción de responsabilidad y refuerza el pensamiento crítico. Cuando la situación no exige una acción inmediata, aprovecha para preguntarle cómo cree que se sentirían otros y qué resultados espera de su conducta. Con el tiempo, aprenderá a anticipar consecuencias y a elegir comportamientos más adecuados.

  1. PREGUNTAS DE REFLEXIÓN PARA FOMENTAR LA AUTONOMÍA  

Más allá del “¿por qué?”, plantear preguntas que inviten a la autorreflexión potencia la capacidad de resolución de problemas. Algunos ejemplos prácticos son:  

– ¿Qué ocurrió exactamente?  

– ¿Cómo actuaste tú en esa situación?  

– ¿Qué otras opciones tenías?  

– Si volviera a suceder, ¿qué harías distinto?  

Este ejercicio de indagación anima al niño a analizar sus emociones, evaluar alternativas y diseñar estrategias más efectivas. Cada respuesta se convierte en un paso hacia la autogestión, reduciendo la dependencia de la supervisión constante. Al guiarle con preguntas abiertas, le ayudas a interiorizar las normas y a desarrollar un diálogo interno que le servirá cuando enfrente nuevos desafíos.

CONCLUSIÓN  

La paciencia en la crianza de niños con TDAH es una habilidad que se aprende con práctica y autoconocimiento. Alejarse para calmarse, escuchar sin juzgar, explicar el “por qué” y fomentar la autorreflexión no solo mejora la convivencia familiar, sino que brinda al menor herramientas para su desarrollo emocional e intelectual.

Con disciplina y constancia, estas estrategias se convierten en hábitos que transforman la dinámica en el hogar y potencian el crecimiento de todos sus miembros.

INFORMACIÓN ADICIONAL Y RECURSOS ÚTILES  

– Estudios recientes de la Fundación CHADD indican que las técnicas de respiración guiada pueden reducir hasta un 30 % la impulsividad en niños con TDAH.  

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– La Clínica Mayo recomienda la escucha activa y la validación emocional como métodos para mejorar la conducta y la autoestima.  

– Aplicaciones como “Stop, Breathe & Think Kids” y “Calm” ofrecen ejercicios de calma adaptados a menores.  

– Organizaciones como CHADD (www.chadd.org) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (www.cdc.gov) brindan guías gratuitas, estrategias de comportamiento y talleres para padres.  

– En España, la Fundación CADAH (www.cadah.org) facilita materiales descargables y redes de apoyo familiar.  

– Blogs especializados y foros de psicólogos en TDAH comparten actividades prácticas para trabajar la autorregulación y el autocontrol.


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